También el #batir de sus #alas cuando #vuela hacia el #horizonte con su #pescado en el #pico. Es, sin #duda, un #elemento #aéreo que #coquetea con las #aguas y los #misterios de lo #húmedo. Un #silbido de los mares y también de los #bosques. #Silbido y #goteo en la #montaña, en la negra #arboleda tupida, envuelta por la bruma y plateada por la clara palidez de la luna. Elemento complejo de armonías y ritmos. La música es —¡vaya, eso es, finalmente nos lo parece!— el vientecillo de las emociones y de las pasiones. La música siempre atrapa y, a no ser por los sordos, no sabemos de nadie que escape de ella. Notas, tiempos y ritmos se combinan de innumerables maneras, de modo que ella, la música, sabe llegar a cada uno del modo en que lo necesita, o del modo en que lo quiere. ¡Y ahí está el peligro! No habría ninguno si siempre quisiéramos lo que necesitamos. Pero no es así. A veces queremos, precisamente, lo que hace más daño. Por eso la música es peligrosa. ¡Así lo es, y no exagero!...
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